01/12 - La Quiaca (jujuy)

Amigos:

Esta vez, el Aconquija aclaró casi que en demasía. Nunca había contemplado su nevada silueta con tanta nitidéz. Sus 5.550 metros se ofrendan a la Pachamama cual apacheta inalcanzable.

Cuando atravieso los cerros
y siento la soledad
la copla se me aparece
y el canto me ayuda a andar.
("La aribeña")

Tras subir al Tafí del Tucumán por las yungas de la Quebrada del río Los Sosa, en La Angostura dejamos fotos a Pancho Nieva (arribo de la cabalgata que todos los años une la llanura con los altos tafinistos). En este destino, junto a ese torrentoso hilo de agua se ubica la Plaza Atahualpa Yupanqui en medio de la cual flamea gallarda la blanquiceleste. Más allá, el Ñuñorco Grande con sus 3.450 metros, que coronamos con Guigou en el antepenúltimo día de enero 2010.

También visitamos a los hemanos arribeños de El Mollar que en ese entonces nos dieron lugar para armar la carpa al pie del cerro. Vieran el agradecimiento de doña Rosario y don Díaz por recordarlos y alcanzarles algunas fotos con los "montañistas" y tomas panorámicas que les devuelve la dimensión del paisaje que les rodea. Estos hermanos nacidos y criados aquí, en Mula Corral, viven de sus animales y una pequeña huerta. Preguntan por Juan!

Tafí del Valle, lugar de inconmensurable belleza, de aire puro, fresco, cielos límpidos o colosales formaciones nubosas, soles y lunas plenos, fue asiento de culturas milenarias. Tiene todos los elementos que atraían a Yupanqui.

Cerros color azul,
perfumados de azahar.
¡Noches de Tucumán!
¡Lunas las de Tafí!
("Nostalgias tucumnanas")

En el centro de la Villa, en lo de Don Goyo, recalaba cuando sus travesías de Acheral a Amaicha o desde, o hacia Anfama y Raco. Ese único comercio de ramos generales era además, pulpería, fonda, cancha de taba, es decir, obligada confluencia lugareña. Reparo de copleros y guitarras... Hoy, Rainiero Fernández vende allí sus artesanías al abrigo del mismo techo a dos aguas sostenido por paredes centenarias basadas en piedra. Vale la pena allegarse a "La Posta de Don Ata". Y enfrente, en la peatonal "Los faroles" están las tejedoras lugareñas, sociedad de manos tafinistas depositarias de técnicas ancestrales, tataranietas de alguna "Doña Guillerma", arte y cultura popular.

A los cerros tucumanos
me llevaron los caminos,
y me trajeros de vuelta
sentires que nunca
se harán olvido.
("Zamba del Grillo"

Hacia el Este, trepamos la cuesta para pasar de los 2.000 a los 3.000 metros de la mesada o valle de La Ciénaga, apretado entre las Cumbres calchaquíes de 4.800 metros y las Cumbres de Tafí de 3.800. Tremenda sequía que agobia al inmenso rebaño de ovejas, cabras, mulas y vacas. Los caballos parecen tratados con rayos x y en la radiografía exponen sus costillares a través del cuero. La mortandad de vacunos es ostensible y se ven carnizas y osamentas que atraen águilas y caranchos. Más arriba, los guanacos ni se enteran de estas penurias.

Aquí, en la más solitaria soledad, reino del silencio alterado por el implacable viento que silba y cala, en la primer casa del descampado, encontramos a Lito Cruz, pastorcito de 13 años que entrevistamos hace dos años. Se ha quedado solo con su hermanito de 11. Sus abuelos, padres de criación, se han radicado en la ciudad, apunados por el rigor, los años y enfermedades. La nevada del invierno le mató 171 corderitos, arruinándole la producción anual. Pero el chango no piensa aflojar por que es todo sangre arribeña...

Por esos cerros se llevan los vientos
los tristes acentos de mi soledad.
("La Arribeña")

En este altiplano, relevamos cientos de ruinas preincaicas que aún esperan la tarea de los arqueólogos y estudiosos de nuestro pasado. Son los carapuncos pétreos, testigos de los primeros asentamientos humanos del continente americano, según me manifiesta el eminente Rex González. Círculos perfectos de 12 metros de diámetro, acollarados cual margaritas, revelan la existencia de innumerables aldeas ubicadas al reparo o en la cima cual pucará vigilante. En el que llamo la "ciudad mayor", y que Lito denomina "El Pedregal", conté 205 formaciones que podrían corresponder a igual número de viviendas. El plano aéreo muestra distintas secciones, con plazas y espacios abiertos.

Detrás de los altos
por donde nadie quiere pasar,
vive la madre del monte
en la Salamanca del Tatasupay.
("La Montaraza")

Y en medio de esa maravilla, el sendero que se duplica una y mil veces por el constante pisar de siglos, primero del hombre a pie, después en mulas, el cuadrúpedo más resistente al esfuerzo del Ande. Los paisanos se encolumnan en esas huellas que supo transitar Atahualpa.

Después de dejar atrás la escuelita de La Ciénaga, acampamos en una quebrada al reparo del alisal. La pendiente obliga a emparejar el terreno con piedras, palos y un zarzo de rama y paja. Primera vez que armo una carpa semiarérea...! Y dormimos mejor que la noche anterior, en la ventosa mesada tafinista.Esa vez sentí el tropel de un caballo a la carrera que venía derecho alcobertizo. Su bufido me hizo ver que nos había esquivado, aunque no pude menos que soñar -después- con "El alazán" camino al barranco.... Ahora fue un vacuno al que le interrumpimos el caminito: también bufó y corrió espantado cerro abajo...

Al tercer día levantamos campamento a las 04:30, a la luz de la luna y de la linterna. Una hora después, con el clarear caminamos hasta alcanzar el filo desde donde se divisa el Este, el Alto de Anfama, las cumbres raqueñas con el Cabra Orko majestuoso, el San Javier y la capital tucumana. El sol salió a las 06:20 y sus rayos enrojecen el Negrito y el Bayo de la Mina, las dos montañas más altas que interrumpen sus rayos al Oeste. Ayer habia encontrado una mochilera francesa que lo único que sabía decir era ¡"Magnifique"! Hoy debería exclamar lo mismo varias veces, tal la magnificencia y grandeza del paisaje. En La Aguadita colectamos el agua que nos permitirá llegar a destino, único manantial en toda la extensión del camino.

Por la "cuchilla" iniciamos el descenso hacia Anfama, equilibrando entre dos vertientes. Hace dos años hicimos el camino inverso y debimos trepar esta cuesta por más de 4 horas. Dije que nunca más y por eso ahora transitamos al revés. Pero la bajada es tan penosa como la subida, y el sol quema y aplasta. Y mis energías se agotan, los músculos frenadores arriba de la rodilla, esos que casi nunca trabajan, duelen y se acalambran...

Hasta que a las 11:00 de la mañana llegamos al río Anfama, el punto más bajo de esta jornada y aliciente refrescativo. Estamos a una hora del "poblado", o la casa de Lilia Guerra donde nos alojamos aquella vez y con cuyas hijas establecimos fraternal relación, Anabel y Priscila, encantadoras changuitas, de gracia natural e inocencia pura. Esta trepada resultó mortal y llegué con el último aliento, pensando que mañana podría de milagro caminar a Raco... Silvia, como si tal, cabra entera! (En nuestros hombros cargábamos 30 y 25 kilos...).

Pocas veces bebimos un refresco azucarardo con tal apetencia. En la altura, el apetito desaparece y si cargas el estómago, empiezan las devoluciones, mareos y dolores de cabeza. Nuestros cuerpos solamente nos exigen agua y más agua... y el orín sale oscuro, envinado. La dueña de casa partía a cumplir sus tareas de ayudanta en la escuela, su marido prepara el mate, nos invita con exquisita tortilla asada a las brasas y parte al galope del zaino. Quedamos de caseros con Priscila (7 años) a quien grabo sus increíbles aventuras, como la vaca que acaba de morirse por la sequía y que descubrió por los moscos que le asaltaban los ojos... o el perro al que llama "Pereza" porque pasa durmiendo, o su "iegua vieja" que parió cuando nadie creía que estaba preñada! Asiste a segundo grado, lee y escribe correctamente.

Hete aqui que se nos presenta una alternativa salvadora: hoy se termina la reparación del acueducto que surte de agua a San Miguel de Tucumán, desde las vertientes calchaquíes, y el camión con la cuadrilla regresa. Es que ahora se puede acceder a Anfama en vehículos 4 x 4. Las mulas miran el progreso con desconfianza, lo mismo que los lugareños, agradecidos por romper el angustiante aislamiento y temerosos que los vicios citadinos invadan la cerrillada. Hace tres meses se habilitó el nuevo camino, enripiado y todo. Es una obra formidable del gobierno provincial, con permanentes asensos y descensos en zig zig. Un camino de cornisa, mular o caprino, en versión gigante.

Así que a las 16:00 nos apiñamos entre los abreros, bultos, chapas, andamios, una maestra rural, Lilia, Priscila e iniciamos la aventura envueltos en el tierral, el viento y el sol inclemente. En las curvas, la trompa del carromato se asoma al vació. El chofer pone marcha atrás y ahora es la culata que queda al borde del precipicio. Cruje el cambio, ruje el motor y avanza. Solo así se salva el obstáculo... En otra vuelta en subida, a máxima potencia cae una piedra respetable de las alturas y el camión salta sobre ella. Ante el susto mayúsculo por el estrépido, un paisanito moreno que viaja mudo, exclama: ¡"Se resfrió ñla potranca!". Las carcajadas mitigan el julepe. Despejado el camino, proseguimos y a las 19:00 salimos a la ruta del valle de El Siambón. Poco después nos depositan en Raco. !Qué sabor tienen la ducha y la cama en estas circunstancias!

De Raco y las andanzas de Yupanqui entre 1935 y 1945 ya les he contado. Todavía zumba su lazo en el corral de pircas, como dice el la bellísima zamba "La Raqueña". El pago está más lindo que nunca. Claro que su Campo de La Zanja ahora es Valle hermoso, por intereses inmobiliarios, siempre despreciativos de la historia y el acervo cultural.

Todavía falta la frutilla del postre: ayer 30 de noviembre anduve por Acheral, visitando la Muestra de Atahualpa Yupanqui, notable exposición de pertenencias, fotos, libros, discos, útiles, muebles, etc.. Miguel es un guía perfecto, con toda la erudicción que dan la universidad de la calle y las ganas de aprender y superarse. Y la emoción de recorrer la vieja casona, fantasticamente ambientada, junto a don Federico Nieva (85 años), patriarca del folklore tucumano y dilecto amigo de don Ata. ¡Lastima se nos murió el boliviano Ari. compañero de Yupanqui en los "campos de Acheral" y en el "caminito del indio" cuestarriba, rumbo a Tafí. Tenía 98 años y este 2010 se dió por cumplido...

Al regresar, fotografie los espléndidos murales yupanqueros pintados en paredones del acceso. Y el hallazgo de la garita, en cuya pared del fondo dibujaron a don Ata sentado, de manera que parece estar esperando el ómnibus, es más estoy convencido que un rato después lo tomó y sigue surcando los caminos patrios... ¡Vean ese tierral!

Schubert Flores Vassella

Desde La Quiaca, a 3.800 metros, a 2.000 km de Buenos Aires, a 5.126 de Ushuaia y a 1º de diciembre de 2010. Mañana cruzamos a Bolivia y concluiremos la jornada en Potosí. Después Oruro, La Paz y campamento en Tiwanaku. El Titicaca, Cuzco y Machu Picchu. De vuelta, el Camino del Inca a patacón y el valle sagrado a carpa... Faltan 5.500 km para volver a casa!

Que sigan bien y tanto Silvia, como Marcela y yo, sentimos vuestro aliento infinito!
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FUNDACIÓN ATAHUALPA YUPANQUI - www.fundacionyupanqui.com.ar
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