Solidaridad con el Paisano GUICHÓN

Paisano Guichón, reciba Ud. mi abrazo como primera forma de desagravio.
Lamento mucho las palabras y los conceptos vertidos por el presidente del Festival de Jesús María emitidos por Cadena 3 en ocasión de un reportaje. En realidad no lo agravian a Ud. porque está por encima de esas palabras. Agravian la cultura criolla que siempre enseñó el respeto y el cuidado de los mayores. Agravia la sensibilidad de cualquiera que la tenga. Criollo o no. Y aflige pensar que un acontecimiento que debiera celebrar nuestra cultura criolla y ser su motor fundamental, promover el buen gusto no solo en la música y el canto, sino en la vida, la sensibilidad de sus actores y de sus receptores, está en manos de alguien que con desprecio manifiesta que los viejos tienen que dejar lugar a los jóvenes.
Podría llenar varias páginas con nombres ilustres que prueban que la juventud no tiene que ver con los años. Tiene que ver con el espíritu. Y sin duda viejo es el que recurre a esas fórmulas que siempre están al alcance de los ineptos para disimular su ineptitud y su falta de criterio.
Ud. y yo tenemos amistad pero no somos amigos. Estas líneas tienen que ver con lo que decía mi padre: quien agravia a un hermano me agravia a mí. Pájaros de distintos árboles somos pero su canto y el mío hacen al bosque. Con tantos otros esforzados cantores, tantas veces maltratados hacemos al dulce rumor de la patria. Tratan se silenciarlo so pretexto de que los números mandan.
Para nosotros la patria va más allá de líneas dibujadas en los mapas y de papelitos coloreados llamados billetes. Va de mano en mano cuando se da un apretón y así la hacemos infinita. Nos basta abrir el arcón del corazón y evocar lugares, gentes, momentos de nuestra vida o la de otros. Esa es la patria en la que nos reconocemos.

Cuando nos preguntan porqué el mundo anda mal?.
Si el mundo está en esas manos qué podemos esperar?.
Si nuestro universo criollo está en esas manos qué hemos de esperar sino más de lo mismo, banal, frívolo, inconducente.

Recuerdo que mi padre decía: “no hay que matar a los abuelos para que vivan los nietos”…

Paisano, disculpe si estas líneas le reviven un momento triste de su vida. Pero sepa que no está solo en el fogón esta noche. El mismo fuego nos alumbra y nos calienta el alma.
Le reitero el abrazo.

Coya*

*Roberto "Coya" Chavero. Presidente de la Fundación Atahualpa Yupanqui.

 

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