El camino del indio existe y está en Tafí Viejo

por Gustavo Martinelli gmartinelli@lagaceta.com.ar

Fotos de Jorge Olmos Sgrosso

(25/01/13 - Diario La Gaceta, edición on-line)

"Camino del indio"

"Don Ata" compuso su primer tema en homenaje a don Anselmo, un taficeño que lo acompañaba a robar naranjas dulces cuando tenía nueve años.

La historia es casi desconocida; incluso por los mismos tucumanos. De hecho sus detalles persisten sólo en la tradición oral, casi a la manera de una leyenda. Sin embargo, los hechos no son ficción: ocurrieron realmente. Y hay algunos vecinos dignos de fe, que pueden dar testimonio de ellos.


LA SENDA. El camino (por la calle Uttinger) se puede recorrer en auto.

En el verano de 1917, el gran Atahualpa Yupanqui, autor de la emblemática "Luna tucumana", se instaló junto a su familia en Tafí Viejo. Su padre, que había aprendido a manejar el telégrafo Morse, ocupaba un puesto en la estación ferroviaria. Antes había sido peón nómade (lo que ahora llamamos "golondrina") y luego se hizo ferroviario. Eran los tiempos del gran auge de los talleres ferroviarios, que habían comenzado a cambiar el paisaje de la bucólica y fresca villa veraniega.

Atahualpa se instaló junto con su familia (padre, madre y dos hermanos) en la primera cuadra de la avenida Alem, a metros de la estación. Pero, en aquellos años, la avenida no era avenida y los caminos del pueblo sólo tenían una traza de tierra y ripio, deliciosamente arboladas por tarcos amables y laureles fragantes. La vida era tranquila y armoniosa; casi como en un Paraíso primordial. Atahualpa, que por entonces tenía 9 años, solía desandar aquellos caminos durante las siestas eternas, siempre cerro arriba. Él lo contó una vez en una entrevista: "A la hora de la siesta simulábamos dormir y apenas los mayores bajaban la guardia, saltábamos de la ventana de nuestra casa taficeña y nos íbamos a robar naranjas en las quintas de los vecinos. Las robábamos amargas o dulces, verdes o pintonas".

LA ESTACIÓN. El padre de Atahualpa trabajó en esta oficina en 1917.

Fue justamente en una de esas incursiones que Atahualpa conoció a don Anselmo, a quien apodó "El Indio". Era un viejo estoico y callado, que vivía solitariamente en un ranchito al pie de lo que hoy se conoce como "La Toma". Su finca estaba rodeada de plantaciones de naranjas que inmigrantes españoles y marroquíes habían traído de la zona del Tanger. Esas naranjas llamadas popularmente "dulces del Mediterráneo", eran únicas en Tucumán y se habían convertido en la debilidad de Atahualpa. Don Anselmo lo sabía y por eso acostumbraba a acompañar al pequeño "Ata" en esos inocentes "saqueos". Fue justamente esa amistad cómplice, la que hizo que el compositor pudiera fraguar ese clima de nostalgia que plasmaría luego en uno de sus temas más famosos.

Casi una década después, cuando Atahualpa ya vivía en Buenos Aires, recibió una carta desde Tafí Viejo que lo dejó perturbado. "En ella me decían: '¿te acordás de Anselmo? Lo encontraron muerto, ya muy viejito. ¡Que te vas a acordar! Ustedes eran muy changos'. Pero yo sí me acordaba. Tenía frescos los recuerdos de ese tiempo. Movido por la nostalgia idealicé las caminatas hacia lo de Anselmo y escribí mi primera canción. Tenía 18 años. Fue el cielo azul de Tafí Viejo lo que hizo nacer aquellos versos", contó don "Ata".

Esa canción, no sólo fue la primera que escribió, sino que se convirtió en una de las más interpretadas de nuestro folclore. La grabaron desde coros franceses hasta solistas islandeses. Y, según los folcloristas de ley, su encanto radica justamente en la melancolía del personaje que se funde con la belleza del cerro.


LA TAPERA. Hugo Assaf en la propiedad de la calle Uttinger donde una madrugada de 1966 Yupanqui le contó la historia del indio Anselmo.

El sendero no se perdió
¿Existe hoy el camino del indio? Según Hugo Assaf, vecino de Tafí Viejo, ex presidente del Club Villa Mitre y fundador del Festival del Limón, el camino no sólo existe sino que puede recorrerse sin problemas. "En una cena que compartimos en 1966, el mismo Yupanqui me contó la historia de don Anselmo. Yo siempre pensé que el tema 'Camino del indio' estaba dedicado a Tafí del Valle. Pero en realidad el camino está aquí, en Tafí Viejo. Se lo puede recorrer por la calle Uttinger hacia el cerro. Cien metros antes de llegar a La Toma, se dobla por un sendero que va de sur a norte, como dice la canción. Ese sendero termina en la Hostería que, curiosamente y por esas cosas del destino, fue bautizada Atahualpa Yupanqui", señaló. Esa es, según Assaf, la pura verdad. Una verdad que, a fuerza de recuerdos y mucha nostalgia, puede salir por fin a la luz.

La casa
A pocos metros de la estación

Atahualpa Yupanqui vivió casi cuatro años en Tafí Viejo. Él mismo contó en una oportunidad que su casa estaba a metros de la estación, sobre la arteria principal del pueblo. Por lo tanto, se especula que la vivienda que habitó el compositor junto a su familia, estaba en la primera cuadra de la actual avenida Alem. Allí existen aún viejas casonas construidas a principios del siglo XX, en las que ahora funcionan varios comercios (foto). "A los 13 años, Atahualpa comenzó a escribir en un periódico de la escuela a la que concurría, aquí en Tafí Viejo. Fue en esos escritos cuando utilizó por primera vez el nombre Atahualpa, ya que él en realidad se llamaba Héctor Roberto Chavero Aramburu. Años después le agregó el Yupanqui", señaló el músico taficeño Carlos "Titi" Enrico. Y agregó: "algunos vecinos cuentan que ese periódico era de la vieja escuela Mitre (actualmente Fray Cayetano Rodríguez); pero no estoy seguro. De todas maneras, ese nombre que don 'Ata' usó por primera vez en este pueblo y que significa 'el que viene de lejanas tierras para decir algo', marcó de alguna manera el destino de este compositor primordial".

El recuerdo
La inmortalidad de un personaje misterioso

En 1966, en pleno festejo por los 150 años de la declaración de la Independencia, Atahualpa Yupanqui vino a Tucumán para participar de un encuentro de poetas y compositores. En esa oportunidad, el creador del Festival del Limón, Hugo Assaf, compartió con Atahualpa una cena que se realizó en la llamada "tapera de la calle Uttinger", ubicada camino al cerro, en Tafí Viejo. "Fue una madrugada muy movida, porque nos habíamos juntado varios personajes de la ciudad con grandes compositores como Ariel Petrocelli y Jaime Dávalos. Allí, entre brindis y asado, Don 'Ata' me refirió la historia del indio. Incluso recuerdo clarito que me dijo: 'por esta calle pasaba hacia el cerro con mi hermano para robar naranjas'. Hoy, esa fonda ya no existe. En su lugar, hay una casa de familia, pero, en aquellos años, era una parada obligada", comentó Assaf. El ex dirigente del Club Villa Mitre, que tiene un programa en la radio de Tafí Viejo, intentó reconstruir el paso de Yupanqui por esa ciudad. "Se conocen pocos detalles, pero todo lo que se sabe lo contó el mismo Atahualpa en esas madrugadas compartidas con amigos. Y uno de los recuerdos imborrables que tenía era justamente el del indio Anselmo. Se desconoce donde estaba ubicado exactamente su rancho. Y su vida es prácticamente un misterio. Nadie conoce su historia y todos los que pudieron haberlo conocido ya no viven. Sin embargo, fíjese usted, ese hombre humilde quedó inmortalizado en esa primera canción de Atahualpa. Cosas del destino ¿no?", dijo.

 

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