ENTREVISTA a ROBERTO "Coya" CHAVERO

Presidente de la FAY, efectuada en el marco de la Cátedra de Periodismo y Medios de Comunicación de la Facultad de Comercialización de la UP – Buenos Aires – Argentina, por Sabrina Dubvosky - 10/07/2006

INTRODUCCION
“El arte es una antorcha, que usan los hombres para andar en la noche y descubrir la belleza del camino”, Atahualpa Yupanqui.
Este es el espíritu que su hijo, Roberto Chavero, transmite a través de cada una de sus palabras. Es, nada más ni nada menos, su manera de ver las cosas, de interpretarlas y así comunicarlas. Y lo hace a través de lo que mejor conoce, de lo que le es más cercano, desde donde lo hacía su padre, Atahualpa Yupanqui y su madre Antoinette Pauline Pepin Fitzpatrick (Nenette) por medio de la música y la poesía, a través del arte.

TRANSCRIPCIÓN

S.D.: ¿Quién le puso el sobrenombre de “Kolla”?
K: “Kolla” me lo puso mi padre al nacer. Porque yo tenía los ojos muy rasgados y un aspecto muy achinado.

¿Y le quedó así, para toda la vida? ¿Todo el mundo lo conoce así?
Así es, todo el mundo me llama así, por mi sobrenombre

¿Cómo es la vida en Cerro Colorado?
Yo viví ahí de pequeño y después de grande. Es una vida muy apacible, en donde todo el mundo se conoce. Hay un trato amigable entre todos. Cuando hay necesidad de alguna ayuda, están todos dispuestos a dar una mano.
Las normas de convivencia son muy distintas a la de cualquier otro lugar. Porque es una aldea realmente y todavía conserva ese espíritu. Todo el mundo sabe como anda el otro. Todo el mundo se saluda, aún cuando se encuentren en el día varias veces, lo cual es generalmente donde se juntan todos, en el almacén, que es también donde se comenta todo, opiniones, pareceres..., muchas preocupaciones que quizás sean pequeñas para muchos. Pero bueno, esa es la vida en Cerro Colorado...
Es como una gran familia...
Sí, así viene a ser...

¿Y comparado con la vida en la Capital?
No, nada que ver... Yo no sé si es vida lo de la Capital. Las normas y los tiempos son otros.
Las personas transforman muchas cosas de sí en pos de conservar esas normas, que no siempre se ajustan a la realidad del ser humano. Es decir, a pesar de que el Sol sale igual a determinada hora y se acuesta a otra. Un ejemplo, en el Cerro en cambio, si llueve mucho, es muy probable que la gente no vaya a trabajar, porque crece el río, porque hay barro y mucha de la actividad se detiene ese día. En cambio en la ciudad es obligatorio ir a trabajar, llueva o truene; no contempla el lado humano de la vida. Y así en muchos otros aspectos; la vida en una ciudad como Buenos Aires está muy alejada de lo que es el ser humano.

¿Tiene que ver con la cantidad de gente y con la vida que llevan todos acá?
Sí, exacto. Y tiene que ver con algo impuesto, que uno llama “el sistema”, que no entiende otra forma... Es decir, se confunde la subsistencia de la gente con la subsistencia del sistema; y no es así. Esto es lo que provoca que la vida en una gran ciudad esté permanentemente en crisis.

¿Es un caos constante?
Exacto. Yo ayer lo comentaba con un amigo, voy a cruzar en la esquina del Congreso, un ruido terrible. Se pone en rojo el semáforo y viene más ruido, pero además se le suma el sonido de la chicharra para los ciegos. Es decir, la ciudad pretende resolver con tecnología un problema, pero con la tecnología resuelve uno y crea dos. Lógicamente, esto es solo uno de los graves problemas, no tienen solución. Por eso yo, cuando puedo, me voy de aquí.
Porque me parece que no tiene sentido para mí. Si fuera por mí no elegiría jamás vivir en una ciudad así. Las normas son muy distintas... cuando uno tiene el banco a 50 km., es otra la historia...

Yo se que Usted es compositor. ¿Su creatividad se da más en la pasividad de Cerro Colorado que en la histeria de la Capital?
No, la motivación de la canción puede darse en cualquier lugar. La única diferencia que puede haber, es el cansancio que a mí me produce la ciudad. Que a lo mejor, cuando llego a tener un espacio como para estar tranquilo, lo uso para descansar y no para madurar una idea musical, una idea poética.
Igualmente, muchas veces compongo en Bs. As., es decir, no me altera el pulso interno. Lo único que me produce es un desgaste físico, pero no interno.

¿O sea que no hay un momento en particular?
No, a veces es manejando, a veces caminando por la calle. Es algo que viene así, y uno tiene que mantener ese toquecito, como para después poder trabajarlo. Ese poder trabajarlo después, sí requiere que uno, yo al menos, esté tranquilo y descansado.

¿En general los temas que compone tienen que ver con una temática en particular o es una visión de la realidad?
Si, generalmente es la realidad lo que a uno, en algún momento, lo conmueve. Y a partir de ahí, lo que se procura es expresar esa situación que ha producido en uno algo, en general ajena. Claro, no deja de estar presente la opinión de uno, pero a mí no me resulta fácil componer a partir de mí. Me resulta mucho más sencillo componer a partir de otro, o de otra circunstancia, en la que puedo estar inmiscuido, pero que no tiene que ver directamente con algo mío. Es decir, me parece que es más representativo contar lo que sucede cuando uno logra despojarse de la personalidad para poder escribir o describir. Inclusive en lo musical, las ideas musicales tienen una continuación lógica, pero esa continuación lógica no siempre es armónica o bella. Entonces lo que yo procuro es no ser tan lógico en la música, sino trato de explorar a ver donde incorporar un elemento que pueda realzar la belleza de una idea, a veces lo logro y a veces no, pero.... Ese es el mecanismo que, en general, yo siento que se produce en mí.

¿Cómo piensa que hubiera sido su vida, especialmente en cuanto a lo musical, si no hubiera tenido tanto influencia de sus padres? Porque su mamá también era compositora, así que había mucha influencia del arte...
Sinceramente no sé como hubiese sido, nunca me lo planteé. Porque más allá de todas las circunstancias que la vida puede interponer entre un hijo y sus padres, nunca deseé ser ajeno a lo que me tocó vivir.
Pude haber tenido - de hecho las tuve- rebeldías, discrepancias, pero siempre todo terminó siendo muy eventual. Pero no porque me lo impusieran, sino porque la realidad me imponía que las cosas estaban bien así, y así era como tenían que ser.
Es decir, el hecho de que hoy en día yo me ocupe del aspecto administrativo - si así se quiere decir- de las obras de mis padres, se que tiene que ser, aunque a mí lo administrativo no me gusta, pero de ningún modo puedo reprocharle a la vida que tenga que ser así; lo hago y punto.
Por otro lado, también tiene sus compensaciones, entonces disfruto de esas compensaciones y trato de no empantanarme en la queja de lo ingrato de algún aspecto de la tarea. De esa forma yo me siento bien, que en definitiva es lo que importa.

¿Cómo padre ha transmitido algo a sus hijos, o como padre hay cosas que nunca transmitiría?
Como padre no he tenido mucha posibilidad de transmitir. Me separé siendo mis hijos muy jóvenes y además hubo una situación de mucha tirantez con la madre de los chicos. Entonces, jamás hubo la oportunidad de poder incorporarlos a esto.
Yo era un padre muy joven, y sin duda muy inmaduro. En ese caso, sí me hubiera gustado manejarme de otro modo, para que, de alguna manera, mis hijos estuvieran más próximos de la riqueza en la que yo vivo. No por mí, sino por todo lo que yo he heredado, que no se puede contabilizar en bienes materiales, sino en un cierto estado de espíritu muy especial, con el que hago todas las cosas. Realmente me hubiera gustado poder transmitirles esto o que me acompañaran en esto. Por ahora no es así. Dios dirá si en algún momento lo es, en mi deseo está, pero en la historia no se dio así.

¿Entonces hay alguien al que Usted sí le esté transmitiendo parte de su conocimiento?
Sí, creo que lo hago en la tarea que hago todos los días, no solamente al dar las charlas en escuelas o cuando estoy en el Museo; sino también en mi trato diario con las personas, siempre procuro transmitir como yo veo la vida, una circunstancia cualquiera de la vida. Después el otro sabrá si le sirve o no, pero yo siento que desde ese lugar puedo ser de utilidad para el otro y es mi deseo profundo serlo.
Lo que uno piensa que es la mejor vida, yo creo que se construye todos los días, desde los actos cotidianos, no con grandes declaraciones o esfuerzos, ni siquiera con grandes presupuestos.
Obviamente, si yo fuera una persona de una gran fortuna, podría generar emprendimientos beneficiosos para la comunidad, pero no es así. Y no reniego de eso, entonces hago lo que puedo desde mi lugar.
Todos los días se construye el mejor vivir. No hay una fórmula industrial. Nuestra sociedad está muy acostumbrada a las respuestas industriales; la respuesta A le sirve a 500 millones de personas, la B le sirve a los otros 300 millones. Yo creo que no es así. Hay una respuesta para cada persona, la diferencia es que cada persona tiene que encontrarla, y eso es … artesanal.
Cada uno tiene que ser un industrioso de su propia vida, para ello tiene que despojarse de muchas expectativas de sí mismo y de muchas cosas. Entonces, cuando logra despojarse de ese traje que la sociedad le pone, empieza a mirar la vida desde otro lugar. Pensar en ¿Cómo me siento bien yo?, ¿Con un millón de dólares en el bolsillo...? Pero después me los gasto y tengo que pensar la manera de volver a ponerlos en mi bolsillo. Entonces ponen esfuerzo en eso...
En cambio, uno se encuentra con un amigo y hablamos de la vida, y los dos vemos que el otro está bien, habiendo hablado de cosas banales o de cosas profundas. Entonces, tengo que pensar, cuánto entró en mi bolsillo, nada, pero yo me siento bien y él también se va bien.

¿Es una riqueza interna?
Exacto, y es en realidad lo que sirve, el resto va y viene. La belleza, la juventud, la plata...
Siempre el joven valora su juventud, y una persona bella siempre valora su belleza. Pero a lo mejor, debiera valorar otras cosas más importantes, más duraderas. Y no porque yo esté viejo - no me siento viejo para nada - pero si ya pasaron muchos años desde que era joven y “ bonito”; pero por suerte, tampoco entonces, fueron valores importantes para mí. No es que lo pienso ahora, siempre lo pensé, o mejor dicho nunca pensé de otra manera, porque nunca me interesó.

¿Qué es lo más importante que le inculcó su padre? ¿Cree que es este estilo de vida a recomendar...?
Sí, creo que sí. Mis dos padres me inculcaron vivir los acontecimientos positivos de la vida y los negativos, con el mismo espíritu.
Por supuesto, hay cosas que a uno lo sacuden, que le dan bronca, entonces uno empieza a pensar por qué siento bronca y cómo hacer para que esa bronca desaparezca; cómo trabajo en mí para que no crezca un resentimiento por esa cuestión.
El humor muchas veces sirve, reírse de esos acontecimientos en donde uno siente impotencia.... y resignarse.
La resignación no es mala, hay que ver en qué momento es buena y en qué momentos es negativa. Ante un acontecimiento como por ejemplo que te van a pinchar la cola para una inyección, uno sabe que le va a doler.... uno se resigna.
Ese estilo sí, me lo han transmitido mis padres, ellos y mucha gente de ese ámbito de Cerro Colorado. La forma de manejarse que tiene esa gente en sus cosas diarias y hasta en sus acontecimientos importantes.
Por ejemplo, para un paisano tirar un pial para enlazar un animal, es algo importante, y si lo yerra, se ríe. Y es algo importante porque si lo hace bien, reafirma su habilidad, su condición de paisano y si lo erró, reirse … y saber que no va a salir en el diario del pueblo...

¿Usted ha viajado a otros lugares? Comparando otras formas de pensar de otros países...
No he viajado demasiado, sí conozco un par de países. Noto que otros países son menos dramáticos. Creo que la influencia italiana en nuestro país ha sido muy fuerte, sobre todo en Buenos Aires, y le damos un dramatismo exagerado a un montón de cosas. Sentimos que vivimos al borde del precipicio permanentemente.
Creo que en otros países los picos no son de tanta euforia ni de tanta depresión. Y yo, desde ese ámbito, me siento muy cómodo. Cuando veo a alguien que pasa de la euforia a la depresión, me sorprende, pero es una impronta que en nuestro país a veces sirve, aunque ha sido más perniciosa que positiva.
Me hace acordar a la gente que se levanta bien y va y hace mil cosas; y al otro día se siente mal o medio deprimida y se queda en la cama; entonces creo que ese tipo de vida no sirve, no le sirve a esa persona. Y como comunidad, como en definitiva somos un ser social, creo que nos movemos muy así, muy en el extremo. Entonces, nos cuesta reconocer las verdades. Si la verdad nos pinta lindo, es bárbara, si la verdad nos pinta feo, es una porquería. Esos extremos se dan en nosotros y no han sido favorables para nuestro pueblo. Tenemos que buscar otro tipo de conducta. Si bien el ejemplo se debe dar desde arriba, creo que también nosotros tenemos que buscar esos caminos. Donde construir entre todos, sentirnos comunes, sentir que tenemos cosas comunes que son las más importantes y a partir de ahí desarrollar y no vivir mirando para arriba. El hecho de vivir mirando para arriba no nos deja ver el camino y vivimos tropezando.
Actualmente hay muchos artista jóvenes dedicados al folklore, a comunicar este pensamiento, esta manera de vivir, de transmitir este mensaje de que importan más otras cosas...
Sí, creo que no son los que están en los medios discográficos, en los medios de comunicación. No son los famosos.
Sí, hay mucha gente joven trabajando con seriedad, con profundidad. A ellos les cuesta llegar a estar presentes con el público; porque nuestra sociedad está en los medios de comunicación masivos que están copados por una mentalidad que impulsa absolutamente otra cosa.
Vivimos incongruencias que muchas veces son desgarrantes. Estamos sorprendidos por la violencia sexual, por ejemplo, pero lo sexual esta presente todo el día, todos los días y al alcance de cualquiera. No es que uno va a descartar lo sexual como un hecho esencial en la vida de los humanos, pero a mí no me puede extrañar como los chicos, que están con todas las hormonas en ebullición, no tengan la necesidad de proveerse de la satisfacción sexual, si estamos permanentemente enviando mensajes de excitación. Es estímulo y respuesta.
Los medios masivos están copados, salvo honrosas excepciones dentro de cada medio, por una mentalidad de ese tipo. Lo único que buscan es incentivar determinado consumo, en pos de un buen negocio para alguien.
Las consecuencias se ven en esta larga crisis que parece sin fin; primero porque nadie quiere cambiar los parámetros. Es como el enfermo que no va a hacer terapia y, obviamente, nunca va a modificar su conducta; porque no comprende lo que le está pasando o, si lo comprende, no acepta lo que le está sucediendo.
Yo creo que hay gente muy talentosa, que escribe muy bien, que compone muy bien y que están ahí, haciendo lo suyo. Creo que es gente muy generosa, porque muchas veces no tienen la retribución, por parte de la sociedad, de lo que merecen y nosotros – la Fundación Atahualpa Yupanqui -trabajamos mucho en relación a eso. En generar ámbitos en donde estas personas, que trabajan seriamente, puedan recibir mínimo reconocimiento de alguien. Si hay algún aspecto positivo de nuestra gestión, creo que es ese.

¿Y con su padre pasó lo mismo, esta falta de reconocimiento?
No, porque era otro momento, vivió otro momento, en donde esta mentalidad no era tan masiva. Es decir, había voces distintas, había 3 ó 4 periódicos importantes, cada uno con su perspectiva, y muy asentados en ella. Había radios que tenían una postura muy independiente, es más, estaban las radios comerciales que eran mal vistas; estaban radio El Mundo, Splendid o radio Belgrano, que tenían hasta su propia orquesta de músicos clásicos.
Creo que nosotros estamos sintiendo, como sociedad, ese retroceso que ha habido, enorme. Y esto ya viene desde hace, por lo menos, 60 años.
Recién hablaba de lo que nos cuesta reconocer la verdad. Por ejemplo, cuando los peronistas hablan del gobierno de Menem, no dicen fue un gobierno peronista, sino uno menemista. Que asuman los peronistas haber tenido ese gobierno. Lo contrario, es como decir: el caballo era tobiano, pero me lo pintaron de negro. No es así. No es por recriminarle al peronismo esto, es por remarcar que no nos gusta la verdad, cuando nos equivocamos, cuando hacemos algo mal. Enmendemos eso. Por más que al mono lo tratemos de vestir de seda, mono queda.
Nuestro trabajo, desde la Fundación, va a seguir siendo apuntalar a los buenos escritores, compositores, a los buenos artistas. Habrá quien diga, quién dice que eso es bueno. Yo escuché una vez un director de cine que decía: “yo no te puedo describir la pornografía, pero sé cuando la veo”.
Nosotros también podemos decir, cuando leemos algo, si es poesía o es algo que quiere aproximarse y nunca lo logra.
La Fundación seguirá apoyando esto, lo artístico. Porque sentimos que es la forma. En principio nos ayudamos nosotros, a estar por encima de nuestras limitaciones, y si eso nos ayuda, también puede ayudar a otros.

¿Por ejemplo qué actividades están planeadas?
La FAY sigue trabajando en difundir la palabra de mi padre a través de todos los medios, libros, discos, videos, charlas grabadas. Organiza espectáculos, prepara obras de teatro, impulsa y hace participar en recitales a músicos jóvenes.
Seguramente, en algún momento, haremos una especie de encuentro poético y musical, donde se pueda generar la aparición de un nuevo gran poeta. Pero no en el sentido de concurso literario, el premio al mejor.... Yo no sé si mi padre alguna vez se presentó en algún concurso, o si Neruda se presentó en alguno. El que es poeta, sabe que es poeta y no lo sabe por vanidad, sino porque hay una voz interior que le está diciendo habla... no por vos, habla por la vida.
Entonces, queremos generar un espacio de ese tipo en donde la poesía y todas las artes estén presentes.
Ahora vamos a estar con en el Jardín Japonés y vamos a continuar el Ciclo Yupanquiano 2006 en la Casa de la Provincia de Tucumán.

Y por ejemplo los días miércoles tienen como una actividad fija...
Sí, los primeros miércoles de cada mes tenemos la actividad del Ciclo Yupanquiano 2006 en la Casa de la Provincia de Tucumán, en Buenos Aires. Este mes también estaremos en el Jardín Japonés, del 18 de julio al 4 de Agosto, con un ciclo intercultural “Yupanqui en Japón , un puente entre dos culturas” donde también presentamos una muestra itinerante de Agua Escondida; el 28 de julio tenemos una actividad en Cerro Colorado y estamos preparando otras cosas para octubre y para noviembre.
Seguiremos promoviendo estas actividades en Buenos Aires y pronto también, lo haremos en los distintos puntos del país, con los que estamos conectados, pero aún no trabajando. Todavía no hemos comenzado a actuar en los distintos lugares del país y del mundo, porque lo nuestro no sólo abarca nuestro país sino también el exterior.

¿Y cómo se siente la recepción de la gente al respecto?
Es un trabajo muy lento, pero está bien que sea así. En Buenos Aires, todavía no vamos a tener una respuesta masiva, yo no lo creo, porque la gente de Buenos Aires está muy insensibilizada por su diario vivir.
Sí evidentemente nosotros damos con el tono de lo que queremos transmitir, seguramente vamos a lograr que, de a poco, el público vaya incrementando su presencia en nuestros encuentros, de eso estoy seguro. Porque hay una necesidad muy clara de encontrarse con esto, la obra de Yupanqui.
Tampoco podemos repetir la fórmula de siempre, que hacen todos, guitarreada, show, no creo que esa sea la respuesta que el público esté esperando, creo que lo que necesita es encontrar un espacio en donde darle descanso a muchas vibraciones y despertar la sensibilidad a esto que es la voluntad y su mensaje. Y a partir de ahí creo que vamos a incrementar la cantidad de los que asisten. Y así, vamos a terminar convirtiéndonos, no digo en una propuesta masiva de miles de personas, pero sí en algo muy presente en el público.
Lo que sí hay que mantener es el ritmo, que es lo difícil porque es a largo plazo.

¿Mantener una coherencia en el mensaje?
El mensaje está, el tema es el marco que uno le habilita. Yo sé que si invito a Charly García a un acontecimiento, va a venir muchísima gente; pero yo creo que no sirve, la gente tiene que venir por lo que nosotros ofrecemos, por lo que somos nosotros, y el que no viene, se lo pierde.

¿Y actualmente que artista le gusta?, ¿Qué música escucha?
Generalmente escucho de todo. Procuro escuchar mucho propuestas nuevas, de artistas que se me acercan para ver por donde rumbean. Me gusta juntarme con gente sensible, por ahí a guitarrear, como para compartir espacios, experiencias, anécdotas, canciones. Me gusta juntarme con gente que es conocedora del repertorio nativo, antiguo. No por la nostalgia, sino porque refresca en mí los criterios de composición y literarios para escribir una letra. Entonces es donde yo puedo encontrar algo más firme para mí.

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