Partir y quedarse

Con motivo del fallecimiento del Chango Farías Gómez (25/08/11)

Conocí al Chango en el living de mi casa. Vinieron los Huanca a visitar a mi padre y entonces pude escuchar un conjunto de voces confluir en canciones. Las canciones eran criollitas. Como quien toma a una joven del campo y la viste con las ropas adecuadas para exaltar su belleza, enamoraron mi corazón adolescente. Desde ese día me apasioné por la tarea de los grupos vocales.
Me sorprendía la simpleza que parecía tener esto de colocar la voz en la nota justa, en el momento preciso para que todo suene armonioso, elegante y con carácter.
Detrás de ese embrujo estaba la mano del Chango.
En aquellos años se encendió una mecha que lanzaría cientos de músicos por la misma senda. Los festivales se convirtieron en una fiesta para un público que esperaba la presencia de su grupo vocal preferido sobre el escenario. Hoy seguimos escuchando sus ecos en nuestro espíritu trayendo aquellas versiones inolvidables.
Los Huanca Hua fueron disparadores de ese fenómeno. Claro que antes hubo otros grupos, empezando por los Gomez Carrillo, raíces de este Chango que nos cobijó con su talento para destacar las posibilidades armónicas de nuestro cancionero nativo.
Si el que parte al silencio deja en su gente cantos que endulzarán sus horas, ciertamente será inolvidable. Pasarán los años, y aunque nadie lo nombre, seguirá entre nosotros.

Roberto Coya Chavero

 

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