Francia y la condición universal de Yupanqui

Por O. Augusto Berengan (Músico-Historiador)

Voy andando por la noche,
ave sin nido, ni rama,
como flotando en la bruma
de un París de madrugada.-
A.Y.

Creo firmemente que ciertas noticias referidas a la trayectoria de Atahualpa Yupanqui, han sido valoradas a través de más de un preconcepto. Hasta hoy día, un halo de seudos conocimientos hacia su persona y su arte, ciertamente desmerecen su múltiples talentos.
Es indiscutible que su legado, hace ya muchos años que ha cobrado dimensión universal. Ahora bien, en su propia tierra -cuándo no- y por largos años cierto establishment, se ocupó de silenciarlo, o cuanto más reducirlo a una única condición, la de guitarrero.
Al respecto, su prolongada residencia en Francia, entre fines de la década del sesenta y comienzos del ochenta del siglo pasado, fue caldo de cultivo para denostar su nombre y el verdadero sentido de su arte. Abundan al respecto, ejemplos a los que tal acontecimiento, lo califican de una falta de compromiso con las circunstancias político sociales de la patria y por añadidura, de un mercantil oportunismo.

De antigua cuna Radical, Héctor Roberto Chavero (su nombre de origen), recibió directamente de su padre, la herencia política de Irigoyen y Além. Dicho movimiento, ubicado a las antípodas del viejo orden conservador, fue la reacción lógica a un poder omnímodo el cual, mostraba el tamaño y peso de su físico, en los ámbitos rurales del país. Un escenario natural donde el artista naciera y pasara los primeros años de su vida. Finalmente un medio que constituía toda una tradición rural y centenaria, en sus antepasados criollos.
Cabría remontarse a años más tarde, cuando el radicalismo alvearizado, ya no respondía a sus heredados ideales. Por entonces en la Argentina, se venía gestando más de una mayoritaria reacción, a las politicas distorsivas de un gobierno cada vez mas alejado, de sus viejas banderas. Es este contexto de profundos y múltiples cambios políticos, el que determina en Yupanqui una búsqueda de nuevos rumbos, para sus inquietudes y convicciones.
Ahora bien, es el movimiento peronista quien finalmente capitaliza toda una atmósfera de desencanto colectivo y que acaba por erigirlo en gobierno . A su vez va perfilándose en un movimiento que, por más de una causa, aleja y excluye a Yupanqui y a muchos más. Todos ellos finalmente empujados -tal vez indefectiblemente- hacia expresiones de una izquierda radicalizada y capitalizadas mayoritariamente, por el Partido Comunista.
En la convicción de verse frente a la repetición nacional, de un modelo fascista europeo; poco a poco el partido Comunista lo va llevando hacia su trama. La posibilidad de que sea este movimiento, quien finalmente defienda los verdaderos intereses de su pueblo, lo invitan a participar directamente y mostrar su arte, donde fuera requerido. Festivales estos, que se constituyen en verdaderos actos opositores, al régimen gobernante.
Entre 1946 y 1949 y producto de su abierta afiliación política, para el artista se da una implacable persecución oficial. Al comienzo ve cerradas sus posibilidades de trabajo y luego; allanamientos, e intromisiones en su mundo privado. Finalmente y por varios meses, es encarcelado en Devoto.
Al recobrar su libertad, decide marcharse del país.
El Uruguay lo recibe como un indocumentado, a la vez que un desterrado y enemigo público, del régimen de su país. Es este país quien le otorga pasaporte para que a comienzos de 1950, emprende un largo viaje a Europa oriental. La carta de presentación del Partido Comunista, facilita su actuación en los escenarios de varis países del este.

Finalmente en mayo de 1950, llega a París y en casa del gran Paul Eluard, conoce a otra grande, Edith Piaf. Luego de la cena Atahualpa Yupanqui toma su guitarra y al parecer, sus canciones provocan gran impacto en la cantante francesa.

-¿Donde trabajas?, le pregunta Edith.
-En ningún lado, responde Atahualpa. Vengo a mirar y me vuelvo a mi tierra.
-Tu no puedes irte sin que te escuche París...

De la mano de Edith Piaf, el 6 de junio Atahualpa Yupanqui debuta en el Teatro Ateneo de París. A mi no me conocía nadie....El teatro se llenaba y ella, en una actitud de humildad que solo tienen los grandes artistas, cantaba en la primera parte y me cedía la segunda, que no es lo que se acostumbra, para conservar los niveles...
La receptividad es enorme, tanto en la colonia de residentes argentinos de entonces, como en el público francés.

Luego continúa su gira por los países del este y, en 1952, regresa a Argentina.
Para entonces, el artista percibe un cambio de actitud en los mandos comunistas y en sus referentes locales. Esto es, deformaciones del sistema socialista, por un lado y un extremo rigor de cierto stalinismo argentino, por otro. En dichas actitudes A.Y. va advirtiendo un creciente carácter, no argentino del régimen. Esta situación va debilitando su primitiva idea de lealtad para con el Partido.

Su vocación nacional, amasada por el conocimiento riguroso de su Argentina profunda y el poderoso imán de sus centenarias raíces, entran en total conflicto con una creciente rusofilia, de sus camaradas nacionales. Finalmente y argumentando una ya intolerable indisciplina partidaria, es expulsado del régimen. ¿Usted cree que yo iba a tolerar que un secretario de Cultura, un burócrata del partido, me impusiera lo que debo cantar...?

Pa que cambiaran las cosas,
busqué rumbo y me perdí.
Al tiempo cuenta me di
y agarré por buen camino.
Antes que nada, argentino
y a mi bandera , seguí...
De El Payador Perseguido

Expulsado del Partido Comunista y discriminado por una parte del gobierno peronista, esta situación trunca una vez más el contacto con su público.
Por entonces, los comunistas me decían que yo me había hecho peronista. Era una calumnia. Por su parte había peronistas, que insistían que yo era comunista...
Hacia 1966, otro régimen gobernante enrarece la atmósfera política y cultural de Argentina. Exiliado voluntariamente en su Cerro Colorado, comienza a percibir que una nueva posibilidad de regreso a Europa está a la vista.
En 1967 y luego de casi una año de actuaciones a lo largo de toda España, ingresa una vez más a Francia. Lo hace por el pueblito de Collioure, donde muriera Antonio Machado y luego de una veintena de días de destierro. En ese país verá recobrado su prestigio, el que conociera de la mano de Edith Piaf. Será respetado y valorado en su arte. No de balde y durante los actos centrales, conmemorativos de los doscientos años de la Revolución Francesa (1989), fue invitado a leer su poema, en nombre del Reencuentro Universal del Hombre. Del mismo modo que, fuera llamado a trabajar en la Casa de La Cultura, creada por André Malraux.
Regresa definitivamente a Argentina en el año 1984, a partir del reestablecimiento de la democracia y en los comienzos del gobierno de Raúl Alfonsín.
Viviendo en París entre 1967 y 1984, fue que irradió la originalidad de su arte a toda Europa. Innumerables viajes en distintos países del continente y constantes actuaciones en el interior de Francia, fueron cimentando su prestigio y renombre universal.
Desde la capital gala se trasladó a Japón, recorriendo todo el país en una gira de un año. Esta milenaria cultura fijó un impronta profunda e imborrable, en el alma del artista. Como devolución, el pueblo japonés -hasta nuestros días- recuerda y exalta el misterio de sus talentos, simples y profundos.
Sin una indiferencia -no casual- venida desde arriba; sin un acorralamiento vivenciado a partir de su profundo amor a la libertad del hombre, todo hubiera sido más claro y más fácil. La lejanía con la Argentina, no hubiera sido blanco de opiniones que alimentaban un supuesto desinterés, por su patria y por su pueblo. Todo lo contrario, viendo su tierra oprimida, el único camino coherente con su obra y con sus hermanos, fue el del exilio.
Tal vez y de no haber existido desencuentros, con un orden cercenador de las expresiones genuinas, Francia no hubiese pasado por su vida. Probablemente tampoco hubiese sido ese Atahualpa Yupanqui que por estos días recordamos.

S.S. de Jujuy 15/05/2008

Bibliografía consultada:
-Atahualpa Yupanqui El Canto de la Patria Profunda
Autor: Norberto Galasso – Ediciones del Pensamiento Nacional Buenos Aires 1992

-Atahualpa Yupanqui El Andar y el Camino Poético
Autor: O. Augusto Berengan Ediciones del Copista Córdoba 2003 / 2006

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